Los gastos ordinarios y extraordinarios

Los gastos ordinarios y extraordinarios. A la hora de fijar las medidas que deben regular las consecuencias del cese de la convivencia de una pareja, sea de hecho o matrimonial, una de las cuestiones más importantes es fijar la contribución de ambos progenitores al sostenimiento de las necesidades y gastos de sus hijos.

En las Sentencias o convenios reguladores se establecen estos dos grandes apartados, la contribución a los alimentos en general y la forma de contribuir a los gastos extraordinarios de los hijos.

Diferencias entre  gastos ordinarios y extraordinarios de los hijos

Los gastos ordinarios son aquellos que se encuentran incluidos en la pensión de alimentos, puesto que son gastos ordinarios, previsibles y necesarios.

Son gastos ordinarios usuales  y por tanto  incluidos en la pensión alimenticia los gastos de vestido, ocio, educación, incluidos los universitarios en centro públicos (recibos del centro educativo, seguros escolares, AMPA, matrícula, transporte y comedor en su caso, material docente no subvencionado, excursiones escolares, uniformes, libros).

Son gastos ordinarios no usuales las actividades extraescolares, deportivas, música, baile, informática, idiomas, campamentos o cursos de verano, viajes al extranjero, fiestas de cumpleaños u onomásticas y otras celebraciones necesarias de los hijos, así como los gastos de colegio/universidad privados, máster o curso de postgrado, y las estancias en residencias universitarias, colegios mayores o similares. Estos deben ser consensuados de forma expresa y escrita entre los progenitores para que pueda compartirse el gasto y a falta de acuerdo, serán sufragados por quien de forma unilateral haya tomado la decisión, y sin perjuicio de que pueda ejercitarse con carácter previo la acción del artículo 156 del Código Civil, si la discrepancia estriba en si debe o no el menor realizar la actividad.

Por su parte son extraordinarios aquellos que tienen el carácter de excepcional, imprevisibles, necesarios y adecuados  a la capacidad económica de ambos progenitores y serán sufragados por ellos, siempre que medie previa consulta del progenitor cusodio al no custodio sobre la conveniencia y/o necesidad del gasto.

No obstante hay  supuestos excepcionales y urgentes  en los que uno de los padres deberá hacer el desembolso sin que haya tiempo de consultar al otro, puesto que al amparo del artículo 156 del Código Civil, serán válidos los actos que realice uno de los progenitores en situaciones de urgente necesidad.

Por su parte, son gastos extraordinarios, aquellos no incluidos en la pensión de alimentos y deben ser necesarios, no tener una periodicidad prefijada, son imprevisibles, son acordes y asumibles por el alimentista y no esta cubiertos por los gastos ordinarios.

Tipos de gastos extraordinarios

1.- Gastos extraordinarios de carácter médico .- Son los odontológicos y tratamientos dentales como la ortodoncia, prótesis, logopeda, psicólogo, fisioterapia o rehabilitación (incluida natación) con prescripción facultativa, óptica, gastos de farmacia no básicos y con prescripción médica, tratamientos de homeopatía y, en general, cualquier otro gasto sanitario no cubierto por el sistema público de salud de la Seguridad Social, o por el seguro médico privado que puedan tener concertado los progenitores.

2.- Gastos extraordinarios de carácter educativo.-  Las clases de apoyo escolar motivadas por un deficiente rendimiento académico.

En relación con los gastos extraordinarios, atendiendo a su peculiar naturaleza, se entenderá  que el otro progenitor presta conformidad  si ha sido requerido a tal efecto por el otro progenitor, de forma fehaciente, y no hubiera hecho manifestación alguna al respecto  en 10 días hábiles. En el requerimiento que realice el progenitor que pretende hacer el desembolso, se deberá detallar cuál es el gasto concreto que precise el hijo, y se adjuntará presupuesto donde figure el nombre del profesional que lo expide.

En cualquier caso, los anteriores listados no tienen carácter exhaustivo, ya que como hemos indicado con anterioridad, es un modelo recogido por algunos Juzgados a la hora de concretar dónde se deben de ubicar los gastos que se producen  y por ende la obligación que cada uno de los progenitores tienen respecto a su pago.

En la Sentencia de 26 de octubre de 2011 del Tribunal Supremo se ha establecido que «si durante la convivencia, los progenitores habían acordado que determinados gastos formaban parte de la formación integral de sus hijos, siempre que se mantenga el nivel de vida que existía antes de la separación/divorcio, deben considerarse los gastos acordados como ordinarios».

La descripción anterior de gastos ordinarios y extraordinarios lo es sin perjuicio de lo expresamente pactado, en su caso, en el Convenio Regulador, por lo que los progenitores, pueden establecer mediante una lista abierta qué gastos en abstracto se deben considerar como extraordinarios y cuáles no. Y ello sin perjuicio de que, a la hora de reclamar al otro su participación, se deban valorar si concurren los demás requisitos formales que generan la obligación de su pago, dejando abierta la puerta para la reclamación de aquellos gastos extraordinarios que puedan surgir en el futuro y que no hayan sido previstos en esa lista.

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